Todo, absolutamente todo, está en continuo movimiento. Es inevitable que las cosas cambien. Que nosotros cambiemos a cada segundo que pasa. Todo fluye y con suerte, aunque solo por poco tiempo, podremos descubrir la posición ideal, la más perfecta, la que nos quita hasta el sueño. Una sustancia nos envuelve con su olor, su ternura, su sencillez... "Eso"que tiene un tacto que te hace tocar el cielo con un dedo.
Se que me encantaría algún día volver a caminar exactamente por los mismos sitios en los que entonces estuve, pero bien sabemos, que es muy difícil coincidir con nuestras antiguas pisadas, aunque los dos queramos todavía recubrirnos con nuestros besos.
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