miércoles, 9 de noviembre de 2011
Nos queremos demasiado para que sea final.
Me invade. No puedo parar. Desde que comenzó no ha parado de crecer y crecer. De envolverme lentamente con ese aroma tan dulce. De sentir lo que nadie más puede sentir. De encantarme locamente. Hasta el punto de no poder parar. De perder la cabeza. De no haber vuelta atrás. Ni de querer que la haya. Quien lo diría. Quien imaginaría que hoy por hoy cambiaría todas las noches más bellas del mundo por ese gancho que no me suelta ni un solo segundo. Ni aún habiendo puesto un punto en la historia. Sigo confiando en que es aparte. Sé que nos queremos demasiado para que sea final.
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