Maldito día veintitantos de cada mes que ahoga.
Insoportable, siempre se llevó lo mejor, los detalles, la magia, el querer... Hacía que supiera que iba a pasar y dejó de sorprender. Quita ese cosquilleo que tanto gusta. Quita esa sorpresa que a todos emociona. Deja de ser capricho, es necesidad, necesidad de sentir algo distinto, algo especial, algo emocionante por parte de lo más importante. Que deje de seguir comiendo, de deteriorar sin casi apreciarlo. Necesita esfuerzo, pero también es cierto que menos cuesta, cuanto más quieres. No dejes que nos siga robando, que siempre uno estará a tiempo de que esta maldita rutina que invade y que tanto quita, se marche antes de que se lleve todo con un simple vuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario