jueves, 22 de septiembre de 2011
22
Y pasa un día. Luego otro. Y otro. Y así van pasando los segundos, los momentos y todo lo que te envuelve se va moviendo, mientras tú te has quedado parado. El tiempo te da, pero también te quita. El tiempo es amigo pero no hay que olvidar que se puede convertir en enemigo. El tiempo no perdona y se escapa de las manos, no se tendrá siempre disponible para hacer o deshacer. El tiempo no espera. No tiene en cuenta la pérdida de emociones, de recuerdos o sonrisas. No tiene en cuenta lo que tu no hayas tenido. No va a cuidar nada que no hayas hecho tú antes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario