miércoles, 28 de septiembre de 2011

Entierro.

Me encantó enterrarlo. Bien al fondo en la arena. Eso si , sin dejar de saber donde había dejado todo aquello que algún día estuvo en mi, porque dicen que es bueno recordar, sobre todo para no cometer los mismos errores. Pero lo mejor de haberlo enterrado, es lo que apareció después, con el primer oleaje de la mañana, con el primer momento en que, aún sin esperarlo, llegaste tú...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Final de miedo.

Pues sí, para que engañarnos, nadie dijo que fuera fácil, nadie dijo que pudiera llegar al final del entendimiento.
Me guía la impulsividad, no me conformo con la palabra, ni con el hecho si este no viene de una mezcla entre ambas. También sé que me puede la incertidumbre aunque la paciencia ya no me quepa en el cajón que guardo con nuestros recuerdos. Recuerdos que no se borran, recuerdos que aparecen y que me hacen preguntarme por qué, cuándo y cómo. Dudo llegar a entenderlo, pero como voy a hacerlo cuando sé que ni tú lo sabes. O tal vez sí, que fácil parece a veces enamorarse y también que fácil fue correr un velo para protegernos del miedo, como los niños pequeños cuando giran su espalda en la noche contra la pared para protegerse del temido coco. Porque no nombrar al miedo cuando se ve claramente en tus ojos, cuando tu mirada cuida cada enfoque por si acaso te haces más daño del que podrías haberte hecho entregando un pedacito de ti. Tal vez tarde para haber asumido muchos riesgos, pero aprenderás a cogerme la mano con fuerza, a no escondarte bajo la manta la próxima vez que el miedo asome por tu piel.

jueves, 22 de septiembre de 2011

22

Y pasa un día. Luego otro. Y otro. Y así van pasando los segundos, los momentos y todo lo que te envuelve se va moviendo, mientras tú te has quedado parado. El tiempo te da, pero también te quita. El tiempo es amigo pero no hay que olvidar que se puede convertir en enemigo. El tiempo no perdona y se escapa de las manos, no se tendrá siempre disponible para hacer o deshacer. El tiempo no espera. No tiene en cuenta la pérdida de emociones, de recuerdos o sonrisas. No tiene en cuenta lo que tu no hayas tenido. No va a cuidar nada que no hayas hecho tú antes.

Versos quebrados.

Se me han roto los versos de tanto esperar. Quise aguantarlos, moldearlos, colorearlos incluso decorarlos. Ahora veo que se los lleva la corriente, o mejor dicho, la contracorriente...


martes, 20 de septiembre de 2011

Coge aire y continua leyendo.

Las ganas se pierden y el tira y afloja rompe la cuerda. Es la consecuencia de haber escogido el camino contrario en cada caso. Tal vez la solución se encuentre en el desvió, en mirar más allá, en posar ese libro y coger el siguiente, con otras páginas que pasar y con contenido bien intenso. Toca dejarse llevar y ponerse a leer de nuevo otra vez, el enganche a la nueva historia solo llega si la empiezas.