viernes, 28 de septiembre de 2012

Solo a veces...o quizás siempre.

Son tantas veces, como días desde... ahí. A veces cambias y a veces yo también cambio, y me lo creo... y te lo cres. Y vuelta a empezar, y vuelve a salir, o no. Y vuelven palabras, atrévete a decir sentimiento. Odio y amor no se distinguen tanto cuando los protagonistas somos tú y yo, aunque siempre que rozamos con uno salgamos corriendo. Quizás todo sea repetitivo cuando nos perdemos en el ayer, con el ansia del mañana. Sabes bien de lo que hablo. Por mucho que las posiciones cambien, vengas, vuelvas o vas, no logras salir, de nuestras cabezas.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Comencemos.



Las ganas se pierden


y el tira y afloja rompe la cuerda.


Es la consecuencia de haber escogido


el camino contrario en cada caso.


Probablemente la solución se encuentre en el desvio,


en mirar más allá, en posar ese libro y coger el siguiente,


con otras páginas que pasar


y con otro contenido que descubrir.






Cambiarle el color a tu vida,


ponerle otro tono que tiña tus días de besos y caricias.


Que el vicio te persiga devorando línea tras línea,


frase tras frase.






Toca dejarse llevar

y ponerse a leer de nuevo otra vez,


que el enganche a la nueva historia solo llega


si te atreves y la empiezas.

jueves, 1 de marzo de 2012

No te conformes con vivir.


Conformarse con lo básico es resignación, uniforme, rutinario e incluso de cobardes. Mójate, lucha, desgárrate a cada paso que das, desvívete a cada momento, que cuanto más inconformista, más (me) saborearás. Que solo queden quienes cada día piden más, los que no eligen el supuesto como forma de vida, los que rompen su camisa poco a poco y los que la rompen con la pasión de un beso robado. Los que cortan con las reglas absurdas impuestas por el orgullo. Conformarse solo es sinónimo de cobarde. Piénsalo, intúyelo, siente y actúa en consecuencia. No hay que olvidar que el no está siempre presente. Y que el sí retumba entre las paredes que recogen el pálpito que te delata.

jueves, 23 de febrero de 2012

Aquí siempre llueve.

Aquella tarde. Llovía. Recorríamos las calles de aquella ciudad, como cada día, como si fuese la primera vez que pisábamos sus calles pero también aprovechando cada paso como si fuese el último. Con las mismas ganas, la misma ilusión pero en el fondo también con menos esperanzas. Solo tú, la lluvia y yo fuimos testigos de aquellas palabras que salieron ese día por nuestras bocas. Las gotas arrastraron hacia al suelo nuestras lágrimas, grabando nuestra historia para siempre. Desde entonces, siempre que me acuerdo de ti, se pone a llover. Desde entonces, cada gota, es un recuerdo de aquel sueño que solo es de nosotros dos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Detalles que pueden llegar a ser lo más grande.



Si le restas importancia a los pequeños detalles de la vida y no eres capaz de dejar el

miedo a un lado cuando hay que tratar las grandes cosas que te llenan, dime entonces,

¿qué te queda?

miércoles, 8 de febrero de 2012

me/te/nos



Demasiado tiempo ha pasado desde que nuestros ojos se volvieron imanes buscando la mirada del otro, intentando descifrar qué pensarán nuestras turbulentas cabezas. Un mal remedio para una mala enfermedad y es que ya hace tiempo que la cabeza fue quién cogió el timón y desbancó de su posición al corazón, sin permitir que este se ocupase de lo que le debería corresponder solamente a él.


Mientras, tuvimos que seguir cruzando fronteras en secreto, tragándonos las ganas de gritarnos nuestras vidas. Fronteras que incluyen otros labios y otras caricias pero que no sienten igual si no consiguen erizarte la piel. Que por momentos piensas que ya te has bajado del tren que lleva a este sin-sentido de historia. Y que por momentos entre la duda. Y que por momentos, también el corazón venció, y también se hizo con el mando. Todos tenemos fallos. Todos aquí los cometimos. Incluso la cabeza.

Y pasa el tiempo y tras tantos cafés fríos a media mañana, tras tantos parones de tiempo, tras tantas malditas señales que solo sirven para entrar más en el bucle de esta eterna duda, pienso, que tal vez nada haya cambiado cuando yo sigo viendo esos ojos de miedo desde la otra esquina del bar. Que engañarse ha sido la vía más fácil de escape. Un escape que empieza por "Miedo" y termina por "de quererte".

Nosotros mismos seremos quienes no se perdonarán nunca el jodido tiempo perdido. El vértigo del tiempo seguirá asomado y los dos caminos pidiendo a gritos su elección, si dejarse llevar o si seguir con aquello de mentir/me/te/nos.

lunes, 30 de enero de 2012

Verso acabo punto.



Tal vez, arrancarnos los días en conjunto fue lo mejor que nos ha podido pasar. Ya no hay continuos quizás que molestan en el resto de nuestras decisiones, ni palabras que al soltarlas vuelan al rededor de nuestras cabezas, persiguiéndonos y haciéndonos presos de sus ecos.



Ya no dejaremos ningún rincón para la duda. No cabrá esa estúpida esperanza que pensábamos que nos mantendría vivos el resto de los días, cuando nos estaba matando poco a poco.



Ya no habrá una historia que nos quiera como sus protagonistas, ni habrá un mañana que recoja un nosotros.